
Una sensación inesperada he sentido al verte, tu cara de alegría me ha emocionado, tus ojos cansados me han entristecido.
Toda la vida sufriendo, luchando, sacando todo adelante, unas veces bien y otras no tan bien, pero siempre mirando al frente, sin que nada te haya detenido.
Eso es lo que nos has transmitido.
Hoy tu rostro reflejaba una mezcla de fatiga, de desdén, tu mente asume la cruda realidad y tu alma, pena, jolín, es que ni un día de tu vida sin sufrir.
Parece que ya no quieres combatir contra la dura batalla que te queda por librar.
Por una parte lo entiendo, este calvario dura mucho ya, pero egoístamente: todavía nos tienes mucho que dar.
NO TE VAYAS, MAMÁ.

1 comentario:
Se repite la historia, otra vez a luchar, que te quiten de una vez ese mal.
Te queremos, MAMÁ.
Publicar un comentario